Las actividades van tranquilizando su ánimo y vemos cada vez menos planos y maquetas. El final de semestre está entre nosotros y es momento para hacer una valoración crítica de lo que hicimos bien y lo que no. Las fallas y los aciertos que documenten nuestro recorrido por el semestre.

Estos saldos pasan por profesores y alumnos; qué funcionó en el curso, qué aprendimos y qué quedó en las reservas de conocimiento que tendrán que ser compensadas en algún momento. Las críticas pueden ser diversas, desde las formas en que se da la integración del taller de arquitectura y sus consecuencias en mayor carga de trabajo, o desfase de conocimientos entre los diferentes contenidos de los cursos. En el mejor de los casos se presentó una integración parcial de alcances y de conocimientos. Esta condición sirve para discutir las ventajas y desventajas del taller de arquitectura y sus consecuencias en el aprendizaje.

¿Ya se dieron cuenta cuánto material se desperdicia?

Después del fallo del intertalleres y de las consabidas felicitaciones a los ganadores del tercer lugar de este concurso queda preguntarse qué sigue para estos jóvenes que han demostrado junto con todo el sexto semestre las características de un grupo que esta dispuesto a demostrar a través de sus proyectos la consolidación de un grupo académico que perfila formas de hacer y pensar la arquitectura.
En los pasillos nos enteramos que un grupo de profesores envió una carta a la coordinación para incidir en los criterios de definición sobre la asignación de horas en el taller y sus efectos en las aulas. Habrá que estar atentos a lo que se decida y se comente para que los criterios académicos sean los que determinen el rumbo de este taller con la participación de todos.

Finalmente se escuchan rumores sobre la consolidación del jardín que desde hace tres años se diseñó colectivamente en el taller vertical. Ahora y después de tantas promesas tomamos las cosas con cautela… no vaya a ser…

¿Que va a haber un curso-taller de tierra?


Julissa Gastelum Martínez y Ana Laura Rosas García | 2do. semestre

Estos 10 meses dentro del Taller Carlos Leduc M. nos han llevado a recordar el primer día dentro de la Facultad y de aquello que era sumamente desconocido para nosotras así como esa emoción y nervios al preguntarnos sobre ¿cómo? y ¿quiénes? serían nuestros profesores y nuevos compañeros.

Recordábamos también el haber pensado si escoger este taller había sido una buena o mala decisión, ya que mientras pasaba el tiempo y hablábamos con nuestros compañeros sobre los demás talleres, nos decían que el Taller no era bueno ni malo. Y sin embargo el primer año resultó muy bueno. Aprendimos cosas nuevas, conceptos que quizás habíamos escuchado pero no entendíamos y a poder visualizar qué es lo que realmente queremos, no sólo para un mañana sino para el resto de nuestras vidas. Comprendemos que la Arquitectura no sólo dura 10 semestres, sino toda una vida.

No sabíamos si era el Taller o nosotros, pero esas ansias de saber todo nos comía, el creer que los demás talleres avanzaban con un paso más acelerado, mientras que nosotros en el Taller apenas veíamos conceptos básicos, pero al paso del tiempo comprendíamos que cada cosa, cada experiencia, cada logro se iba a ir adquiriendo con el trascurso de los días, de las semanas y de los meses que permaneceríamos aquÍ sin importar lo difícil que fuera.
Mientras avanzábamos íbamos conociendo a los profesores, nos parecían buenos, quizás unos más que otros, pues su forma de expresarse y explicar nos parecía correcta, aunque en ocasiones pensábamos en por qué siempre nos enseñaban lo mismo y no algo más. Las clases en ocasiones parecían demasiado largas y aburridas, pero comprendimos que en un futuro entenderíamos con mayor claridad lo que intentaban decirnos, no tratándose sólo de palabras y cosas sin sentido, si no también de conocimientos y repaso de temas que seguiriamos profundizando.

Al paso del tiempo en este primer año y mientras más convivíamos con maestros y compañeros comprendíamos que se trata de respetar y aprender de los distintos puntos de vista de las personas que nos rodean; que por más dura que sea una crítica o revisión siempre será para mejorar y que, a pesar de los días malos, los desvelos y días interminables es sólo el inicio del resto de nuestras vidas.


una gota más

13Jun13

Jacqueline Jaramillo Zúñiga | 6to. semestre

No sé si algún día se han encontrado en la horrorosa situación de quedarse sin agua, pero si así ha sido podrán entenderme. Por lo regular en la zona en la que vivo no se presenta escasez de agua pero cuando esto llega a pasar sólo hay una sospechosa, la bomba; no puedo describirles tan detalladamente las características físicas de ésta como ustedes quisieran, pero lo que sí puedo mencionarles son las causas: “¡hay problemas con la bomba!” ó “¡la bomba se quemó!” son las más frecuentes, hay ocasiones en las que sólo creemos que nos fastidian para hacernos sufrir, pero aún así la vida sigue y hay que ver cómo solucionaremos el asunto.

Ver cómo ni una sola gota sale del grifo nos preocupa tanto que salimos a ver qué pasa y nos llevamos la sorpresa de que hay que acarrear agua (previendo el hecho de vivir en un cuarto piso y no contar con elevador). Al estar en la fila que lleva directo a la “fuente bendita” observo algunas caras conocidas, pero lo que nunca puede faltar es el inconformismo de las personas que sólo se paran frente a nosotros sin hacer nada, juzgando lo que estamos haciendo. Pero en fin, seguimos adelante. Algo en mí presiente que mis brazos quedarán un poco adoloridos el día siguiente por hacer tal ejercicio pero sé que la recompensa será mucho más satisfactoria que el inicio.

Total que uno sigue en la espera de lo que los expertos puedan solucionar hasta el día de mañana. Sin embargo me pongo a pensar en tantas cosas y el por qué comencé a relatarles esto y mi mente comienza a ir en tres direcciones. La primera: ¡TENEMOS QUE CUIDAR EL AGUA! Día con día en nuestras casas, escuelas, trabajos, etc. porque no sólo es esencial para realizar actividades domésticas sino su importancia como preservación de la vida.

La segunda gira en torno a nuestro futuro y al cómo solucionaremos todas esas cosas que llegasen a presentarse, aprendiendo desde ahora que nuestra labor no sólo depende de cómo lucirá el edificio por fuera sino de cómo llegaremos a solucionar una problemática que se presente con el elemento, siendo sabios al localizar cada factor que involucre el bienestar de los usuarios.
Y por último, y aprovechando la frase de “la tercera es la vencida” ha rondado sobre mi mente la idea de un cambio de taller.

No es que no esté satisfecha ni que haya tenido una pésima experiencia ni nada malo que puedan llegar a pensar sino que la idea gira alrededor de experimentar cosas nuevas; saber que estamos acostumbrados a algo y que cuando nos cambian la dinámica tendemos a salir un poco de la zona de confort (así como la escasez de agua). Pero al final las cosas pueden resultar mejor de lo que pensamos, …o al contrario, ser una decisión que nunca debimos de haber tomado. Pero siendo este el caso, siento que hay que intentar cosas nuevas, aunque el día de mañana despertemos adoloridos por el cambio, pero también con el buen sabor de boca de que dimos un paso hacia lo desconocido y nos atrevimos a saber la respuesta el día de mañana.

Esto sin dejar de lado que a lo mejor las lágrimas de nostalgia, las gotas de sudor al tener que tomar esta decisión, las gotas del grifo que espero llegarán nos lleven a decir: “no sé qué pase el día de mañana pero quiero hacer algo de lo cual me sienta orgullosa”; apreciando que los lugares en donde he estado han sido más que un escalón en mi profesión y que si decidiera quedarme sería para cruzar nuevas fronteras y experimentar lo que una gota más nos puede dar.


Daniel Paz | Taller Federico Mariscal (colaborador invitado)

Es cierto que el concurso Intertalleres está ya muy mencionado, así como los alcances y talleres que participaron. Un análisis de lo que se aprendió, la forma de abordar cada proyecto, las habilidades y limitantes de cada equipo quedarán expuestas al final de esta competencia.

Llegando la primera revisión, los compañeros del taller comenzaron a tomar una actitud muy egoísta. He de confesar que es una desventaja muy notoria el no compartir nuestras ideas, aunque sean generales, ocasionando la disgregación de los equipos dentro del grupo. Finalmente pudimos compartir nuestras ideas y proyectos de una forma grupal dándonos cuenta que el concurso nos transformó, olvidándonos incluso de nuestros amigos pero ¿por qué? quizá sólo por una calificación numérica, quizá solo por ver nuestro trabajo en el vestíbulo.

No lo niego. Ese era el objetivo de cada equipo, pero debíamos de ser conscientes que sólo es un trabajo, una experiencia más dentro de esta Facultad a la que solemos llamar “segundo hogar” y que al primer intento de mostrar nuestra capacidad, perderíamos esa condición, de ser amables y humanos con los demás ya que fuimos egoístas, incluso vanidosos al ver que algunos equipos comenzaban a sobresalir.
La última entrega definiría a los 4 equipos que quedarían como finalistas, expresando su trabajo, la tolerancia, el respeto, la responsabilidad, y el compromiso como estudiantes. Nuestro equipo fue seleccionado junto con 3 equipos más. Dándonos cuenta del potencial que tenemos, y de esa responsabilidad que mostramos frente a este proyecto; los arquitectos deliberaron y sólo dos equipos serían los finalistas, que irían a concursar, dejando a los otros dos equipos sin esa oportunidad.

Nuestros comentarios siguientes serían “¡no ganamos!”, “¡no llegamos a la final!”, pero también “los que pierden ganan”. Esa frase comencé a comprenderla: ¡gané! , gané a dos amigas y la oportunidad de convivir con ellas pues supimos trabajar en equipo desde el principio hasta el final, aprendiendo a escuchar, ganando esa experiencia del participar y de seguir como aquel equipo que no se desintegró y que llegó a la meta. Agradezco a las personas que participaron en el equipo, a Yuli y Silvia, así como a las personas que participaron con nosotros entregándonos su paciencia y sabiduría.

Los proyectos finalistas que permanecen en el vestíbulo, expresan un trabajo de equipo y conocimiento. Opino que deberían de ser más los trabajos que pudieran estar ahí, como una muestra de esfuerzo mostrando las diferentes formas de abarcar un proyecto y saber que a pesar del veredicto final… ¡ganamos!


diren!

13Jun13

Emilio Ponce Jiménez R. | 6to semestre

Turquía, mayo-junio 2013:

16 días y contando de protestas
4 muertos
5 mil heridos
más de mil detenidos
al menos 13 jornadas contínuas de nubes de gas lacrimógeno

¿El detonante?
La defensa del espacio público.

El parque Gezi en la emblemática plaza Taksim representa el mínimo resabio de área verde que los turcos no están dispuestos a ceder ante un urbanismo mal planteado. Hace falta ver lo terrible de los proyectos propuestos para la ciudad para entender la primera molestía de quienes elevan la voz, aunque esto no sea si no una pequeña parte de los motivos por los que protestan. Se exige coherencia, tolerancia, y sobretodo voz.

http://landscapearchitecturemagazine.org/2013/06/03/istanbuls-awful-plans/

Pero más allá de las razones que han inflamado la protesta, lo que sucede en Turquía y más precisamente en Estambul es muestra de una ciudad viva. En sus espacios refleja lo que la Ciudadanía expresa y acciona. El estado de emergencia es tangible.

Las estructuras mutan: la calle no es ya solo transitoria, pero el articulador de las experiencias; las casas, hospitales; los muros, pancartas; el equipamiento, escudo; los adoquines, armas.
La plaza pública: el hogar común.

Es una explosión de un civitas; del acuerdo civíl tácito por la defensa de los ciudadanos, y la ciudad es el escenario y la herramienta.

http://goo.gl/maps/vZyQa

Más de 1 000 000 de turcos se han levantado hasta ahora en todo el país. Si pese a la jornada de trabajo rutinaria regresan a Taksim a cooperar; si pese a las amenazas oficialistas(1) el civitas permanece, qué pretexto pueden dar las ciudades, y por ende los ciudadanos, que vegetan en la indiferencia. Si ni el enmascaramiento mediático ni el velo del gas lacrimógeno los ha cegado, ¿qué decir de nosotros?

…Allá defienden el espacio público con garras y dientes.

…¿ Y aquí ? ¿ Qué hacemos ?

¿ Qué tan viva está nuestra ciudad ?

http://www.change.org/es-LA/peticiones/gobierno-del-distrito-federal-secretar%C3%ADa-del-medio-ambiente-no-destruyan-zona-ecol%C3%B3gica-por-construcci%C3%B3n-de-la-autopista-urbana-oriente

(1) Mientras este artículo es escrito, cuadrillas de bulldozers y camiones de volteo sobre Taksim parecen ser el arma perfecta contra la voz de los que se alzan. Construcción por destrucción; arquitectura que silencia y reprime.


Las muertes siempre se hacen presentes para reflexionar sobre lo producido y nuestras posiciones frente a lo que somos y lo que hemos hecho o lo que nos falta por conocer. En este caso nos encontramos con dos muertes significativas, Arnoldo Martínez Verdugo por un lado y unos días más tarde José María Pérez Gay, dos hombres particularmente notables en sus búsquedas por un país más justo a través de las acciones, acciones políticas en el caso del primero y acciones culturales en el caso del segundo. Quizá de nueva cuenta el homenajes más sensato es acercarnos a conocer qué es lo que estos personajes hicieron y cómo aportaron cosas para que este país vaya en el camino que vaya.

Por otro lado el semestre llega a su fin y con él se van distendiendo las prácticas cotidianas. Cada semestre va alistando las entregas y se van perfilando los últimos detalles de planos, maquetas y láminas para dar cuenta de los procesos que estas semanas terminan.

En el caso de la Facultad se vivieron dos experiencias interesantes por su aportación en las actividades académicas. La experiencia de la acreditación por parte la Acreditadora Nacional de Programas de Arquitectura y Disciplinas del Espacio Habitable A.C. (AMPADEH) a nuestra Facultad y los procesos que sorprenden por establecer las pautas en lo que a las otras escuelas de Arquitectura corresponden. Para muchos sorprende que el Taller Carlos Leduc haya respondido a la convocatoria con los procesos finalizados de los trabajos realizados en fechas recientes, sin retoques ni reelaboraciones. Simplemente piezas que documentan los procesos cotidianos que realizan los estudiantes de nuestro taller y que demuestran trabajos estructurados a través de un contenido y no necesariamente a través de una forma “retocada para la foto” como se llegó a decir. A todos los acreditadores sorprendió la elocuencia de Raúl Rico, compañero de segundo semestre quien fue desmadejando de una manera notable lo desarrollado en los trabajos presentados y sus aportaciones dentro de su proceso formativo. Al parecer hay más contenido que simplemente formas atractivas.

El otro caso es el concurso Intertalleres que estos días se presenta en el vestíbulo de la facultad y que documenta lo que se produce dentro de los talleres. Varias preguntas surgen al respecto, en cuanto a los procesos de aprendizaje y sus efectos dentro de las aulas. Vale de nuevo la pena observar las diferentes propuestas y descubrir dónde hay posturas críticas que realmente cuestionan la naturaleza del sitio y su problemática. Dentro del grupo de sexto semestre se presentó una discusión interesante sobre quiénes eran los proyectos que nos deberían representar como taller y cuáles eran las condiciones que miraban más allá del resultado de las láminas teniendo un proceso dentro del aula que pudiera mostrar más elementos que los meramente arquitectónicos. Lecciones que hablan de un hacer colectivo donde todos participan por encima de los intereses individuales.

Ahora es el momento de empezar a hacer la valoración de qué hemos aprendido en el semestre, qué nos hace falta y qué debemos reforzar dentro de nuestros niveles.

Ya casi.


sociedad

28May13

Xanthé García Reynoso| 6to. semestre 

A propósito de los próximos intercambios académicos, me he encontrado en la tranquilidad de pensar que, a pesar de la distancia, bastaría con un correo para retomar el contacto con éste o con aquel compañero.

Las despedidas se han vuelto menos emotivas, todo sea tan simple como una videollamada de cuando en cuando. Nunca antes había sido tan irónico estar tan cerca y tan lejos al mismo tiempo. En estas súper redes, miles de pixeles crean espacios virtuales a una escala global que va más allá de los límites geográficos, volviéndolos casi nulos. La interacción virtual no entiende de lugares, sólo de tiempo. Donde haya red hay mundo, hay contacto y hay sociedad. ¿O no?

Ante el avance de las relaciones sociales virtuales, el espacio físico público ha sido subestimado, pues quien hubo de ser el núcleo de la vida social se encuentra en una triste depresión. Su síntoma más grave pudiera ser la creciente fragmentación social. A medida que se extingue la vitalidad de los espacios públicos, perdemos el hábito y el gusto de participar en la vida comunitaria (y todo lo que supondría una vida en común) y la población se sectoriza.

A pesar de que acudimos al mismo colegio, de que viajamos en el mismo Metro y de que estamos formados en la misma fila, en la mayoría de los casos se respira indiferencia hacia el prójimo y hacia lo que sucede a nuestro alrededor.

El sociólogo francés Émile Durkheim desarrolló el concepto de anomia como el momento en el que los vínculos sociales se debilitan y pierden su capacidad integradora. Las funciones de cada sector de la población no pueden establecer lazos que las organicen y vinculen a todos de manera acertiva. Los patrones tradicionales de identidad se quedan atrás, pues parece que ya no sentimos pertenencia.

Entonces, en esta enorme mancha urbana, ¿qué cosa podría integrar a miles de personas con el mismo derecho a la misma ciudad? ¿con qué medios?

Participar activamente en las cuestiones urbanas permite crear una identidad cívica autora de su propio medio. Poner la tecnología al servicio de tales autores, del pensamiento creativo colectivo y al alcance de más de unos cuantos supondría un nuevo orden verdaderamente radical.


Tal y como se narra un partido de fútbol y en especial un clásico, es el mismo sentimiento que siento al escribir sobre el concurso Intertalleres que se realiza cada año para quinto y sexto semestre, en donde los talleres que participan dan todo de sí para quedar seleccionados entre los 2 mejores de su grupo y así poder ganarse un pase al vestíbulo (lugar donde están colocados los trabajos finales).

Al principio del semestre nos mencionaron que sería distinto ya que la dinámica se vería modificada por un concurso y todo lo que implica estar dentro de él. El día que recibimos las bases del concurso comenzamos a profundizar sobre el proyecto “Parque Biblioteca en Tláhuac” y ante la insistencia de nuestros profesores de “¡no es una Biblioteca Parque ni una Biblioteca, sino un Parque Biblioteca!”, tuvimos que sentarnos como equipo y grupo en general a analizar las problemáticas y las necesidades que se requerían, siendo congruentes en las decisiones arquitectónicas que habríamos de tomar y cuáles serían las herramientas que necesitaríamos para poder presentar nuestro trabajo.

Sinceramente la presión se comenzó a sentir en las últimas semanas al tener que acomodar todo nuestro tiempo, esfuerzo, horas de sueño, recursos, fines de semana, etc. para podernos ganar ese lugar. El sentimiento de competitividad se vio reflejado en las selecciones internas del taller ya que supimos el verdadero significado de trabajar en equipo y de trabajar como uno solo sacando lo mejor de nosotros para que la ejecución de este proyecto fuera más que una propuesta.

Las matrículas KAS-112 y PIA-622 lograron ser los equipos seleccionados dentro de nuestro Taller, tras la elección por parte de los profesores y compañeros de sexto. En ese momento los detalles finales comenzaron a ser los más pensados y trabajados ya que en ellos estaría el voto a favor o en contra por parte de los jueces de este concurso. Platicando con uno de los equipos sobre su experiencia en este periodo les platicaré algunas cosas, que espero queden “aquí entre nos” yendo desde la elección del equipo de cinco integrantes que resultó ser de seis hasta ese momento donde se sintieron al borde de una propuesta matrimonial.

Este equipo pasó por momentos de gran tensión dentro y fuera de clase, en donde llegaron a pensar que las cosas se disolverían en un abrir y cerrar de ojos, los malos entendidos y malos ratos que pasaron no fueron en balde sino que iban dirigidos hacia un propósito en común, ¡ganar! y sobre todo estar dispuestos a aprender algo más, a pesar de que la corriente fuera en contra de ellos.

Las desveladas, el conocimiento obligatorio de programas de diseño, el trabajo manual, las dificultades técnicas que llegaban a sufrir al depender de una computadora, el desarrollo del proyecto con piezas de dominó y cubos de mampara, el café, supongo que la coca-cola, la gastritis, el estrés, el pánico escénico a la hora de exponer el proyecto, las discusiones y soluciones llevaron a estos equipos a dar pasos agigantados hacia el día de hoy, en la espera de conocer al ganador del concurso Intertalleres, deseando y apoyando a los equipos que están representando a nuestro Taller frente a la Facultad a que queden dentro de los cinco finalistas y podamos valorar que el esfuerzo, motivación, dedicación, inversión y perseverancia nos lleven a dar un paso más allá.


Alejandra Martínez Robles |8vo. (intercambio en el Politecnico di Torino: Turín, Italia)


Jaime Magalhães Júnior | 8vo. (intercambio por la FAUP)

Otra lectura de la crisis

“La mentalidad antigua se formó en una gran superficie que se llamaba catedral; ahora se forma en otra gran superficie que se llama centro comercial. El centro comercial no es sólo la nueva iglesia, la nueva catedral, es también la nueva universidad. El centro comercial ocupa un espacio importante en la formación de la mentalidad humana. Se ha acabado la plaza, el jardín o la calle como espacio público y de intercambio. El centro comercial es el único espacio seguro y el que crea la nueva mentalidad. Una nueva mentalidad temerosa de ser excluida, temerosa de la expulsión del paraíso del consumo y por extensión de la catedral de las compras.
¿Y ahora qué tenemos? La crisis.
¿Será que vamos a volver a la plaza o la universidad? ¿A la filosofía?”
José Saramago
La arquitectura, como todo arte, siempre fue y será un espejo de la sociedad. Por eso para mi, la “CIUDAD GENÉRICA” aparece como un conjunto de arquitectura sin alma, arquitectura vacía, sin fundamento. Una representación de una sociedad sin motivaciones, sin causas.

De la misma forma, no creo que sea necesario volver a la edad medieval donde se construía para Dios, o en el Renacimiento donde se construía para el hombre. Lo peor es que hoy en día no tenemos fe ni en Dios ni en nosotros mismos, que es algo que yo considero absoluto ateísmo. En esta circunstancia, toda la producción humana se vuelve genérica, sin sentido.

Como auge de este pensamiento tenemos ciudades como Dubai: una sociedad musulmana, una de las culturas más tradicionales y conservadoras. En este contexto se crea una ciudad “internacional” donde gran parte de la población es extranjera y se destaca la inexistencia de pobres. Posee un aeropuerto de alta tecnología, con SPA, casino, hotel: una ciudad por sí misma, el mejor aeropuerto para estar “en tránsito”.

La ciudad tiene el mejor hotel del mundo (de 7 estrellas), el edificio más alto del mundo, islas en forma de palmera y hasta una isla con forma de mapamundi, y a la vez, en esta ciudad de temperatura promedio de 50 grados, se puede encontrar una de las mayores pistas de hielo.

Es cierto que hasta yo mismo me he fascinado con todo esto en mi visita, es maravillosa en una primera impresión, un apogeo de la humanidad, la sociedad perfecta. Pero como cualquier niño al fin de una semana en Disneyland, me he cansado, o como el fin de cualquier sueño me he despertado.

Pensé en ciudades como Kuala Lumpur, que mismo siendo ciudad moderna y sufriendo la presión de lo “genérico” se siente en el intento de mantener las líneas de las torres Petronas.

Me pregunté donde está la cultura en ciudades como Dubai o Abu Dhabi, será que está en el nuevo barrio cultural de esta ultima, donde se esta construyendo el nuevo museo de Louvre, donde podremos encontrar lo mejor del arte europeo, que hasta hoy se encuentra en el deposito del museo de Paris.

Esto sí, son ciudades genéricas, no es que no tengan historia pero se busca la sustitución por lo internacional, lo global, lo genérico.
Por fin, pienso en ciudades como Luanda capital de Angola, una de las ciudades de mi corazón que después de 10 años de paz, se torno la ciudad mas cara del mundo, se dice que es la futura “Dubai”, una ciudad en verdadero proceso de “generalización”.

De este proceso hacen parte medidas como la destrucción de edificios históricos para la construcción de modernos rascacielos de oficinas. Donde personas que ahí nacieron cuando vuelven a esta ciudad se encuentran con otra, no la reconocen.

Concluyendo, soy un fiel luchador en contra de la ciudad genérica, porque simplemente no acepto el sin sentido, sin identidad, porque vendieron la humanidad y creo que su futuro depende de la compresión del pasado.

Prefiero el recuerdo que el olvido, el corregir a destruir.




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